sábado, 4 de abril de 2015

Mis creaciones literarias

                                                       Mi viaje

Dedicado a las personas de éxito
¿Cuál es el techo de tus sueños ?¿Tienen techo tus sueños?














En mi viaje imaginario
surcando los cielos voy,
contando con el calendario
empezaré desde hoy.

En mi cohete veloz
pasando los planetas estoy,
comiendo mucho arroz
allá mi destino voy.

Ya estoy demasiado cerca
Ya empieza mi felicidad,
Ya voy a alunizar
Ya empecé a caminar.

Autobiografía
 
 
 
 

Soy, Joshua Flores, nací el 13 de mayo del 2004 en Chone-Manabí, a los 4 meses de nacido, viajé a Quito ciudad en la que vivo actualmente.
Feliz de ser Ecuatoriano, estoy orgulloso de estar en uno de los mejores centros educativos del país, estoy cursando el séptimo de año de educación básica. Levantarme a las 4:15 am no es tan fácil pero, sé que los sacrificios al final tienen su recompensa; he conseguido medalla al mérito educativo de mi jardín,  también gané un diploma en segundo, quedé en tercer lugar en declamación.

Papá me cuenta que a los tres años de edad viajé a el Oro y Loja a entregar juguetes pero como era niño los quería todos para mí, un recuerdo triste era que cuando mi prima se había caído del primer piso de la casa hacia la planta baja lo cual tuvo que llevarla al médico urgente.

      Mi compromiso es de ser cada día mejor, cultivando la solidaridad y respeto a los demás.
   

Mi leyenda literaria


El duende de San Gerardo
El maestro universitario César Herrera Paula ha recopilado una serie de leyendas y tradiciones de nuestra provincia. Una de ellas es la que contamos a continuación.
En San Gerardo, población del cantón Guano, muy cerca de la ciudad de Riobamba, Juan trabajaba en un lugar muy distante del centro parroquial. Para llegar debía atravesar un bosque; salía de su casa a las 8 de la mañana y retornaba a las 8 de la noche.
Cierta ocasión mientras volvía, creyó escuchar pasos. No dio importancia, pero más allá escuchó una voz ronca que le dijo:
-          No mire atrás… únicamente dame tu cigarrillo.
Así lo hizo y prosiguió su recorrido. Al día siguiente llevó una cajetilla  y la voz nuevamente se dejó escuchar.
De reojo observó que se trataba de un hombre muy pequeñito, portaba un látigo en su mano, y llevaba en su cabeza un sombrero muy grande.
Juan se asustó y corrió desesperadamente. Al llegar a casa comentó lo sucedido y su madre le aconsejó llevar siempre un crucifijo.
Así lo hizo y al día siguiente, el hombrecillo no le pidió cigarrillos sino que empezó a castigarle con el látigo.
Juan sacó de su camisa el crucifijo y el enano se esfumó como por encanto.
Esta aparición y otras similares hicieron entender que se trataba del Duende de San Gerardo.






Folleto

























Carta para un amigo























































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